Esperando al Viento

A vueltas con los “forasteros”

Acabo de llegar a casa algo desconectado después de un día de sopor laboral, agravado por el hecho de que en el trayecto del trabajo a casa la radio no se mantiene sintonizada más de 5 segundos sin incomodísimos cortes. Así pues, mientras me quito los zapatos pongo la radio y escucho no sé qué acerca de unas declaraciones de Arias Cañete. “Al menos no tendremos que sufrirle con la servilleta anudada al cuello a modo de babero de nuevo”, he pensado. He buscado y he encontrado rápidamente un resumen de dichas declaraciones:

La mano de obra inmigrante no es cualificada. […] Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia. [El colapso en las urgencias de los hospitales se debe a que] Los inmigrantes han descubierto la grandeza del sistema sanitario español. Alguien que para hacerse una mamografía en Ecuador tiene que pagar el sueldo de nueve meses, viene aquí a urgencias y tarda un cuarto de hora.

 

En fin, que es indescriptible escuchar a un tipo así hablar de nuestro “enorme esfuerzo de acogida” cuando lo verdaderamente encomiable, el gran esfuerzo, está en reprimir nuestros instintos de despedida de algunos. Porque si alguien sobra en este país, o en de al lado, o en en el barrio de dos manzanas más allá, o en aquel continente… si alguien sobra y no son bien recibidos, son ellos. No somos nosotros (algunos de nosotros, al menos) los que hablamos de acoger, de vallas, de barreras, de puertas, pero si insisten en ello es porque no acaban de entender que lo que nos cuesta no es abrirla, pues ya lo está, sino no cerrarla con un sonoro portazo tras sacarlos de la salita de estar. Ésa de mesa camilla, brasero, cortinas cerradas, y crucifijo en la pared, que así son los saloncitos españoles y quizá a eso se refieren cuando obligan a los nacidos fuera de este país a aprender nuestras costumbres.

Para rematar la faena una reflexión de altura, casi al nivel de aquella de Petra. El copyright pertenece a Mercedes de la Merced. Apaguen la música y eviten distracciones para poder asimilar argumentos de la altura de los que vienen:

Yo sólo sé que en 2004 las encuestas del CIS decían que sólo el 9% de la población percibía la inmigración como un problema, y ahora ese porcentaje ha crecido hasta el 30%

Si es que es de cajón, es pura lógica: si a, entonces b y… ¡puto negro, a tu país porque, entre otras cosas, te lo pedí con sacarina!

 Hace mucho tiempo que, cada vez que me encuentro de bruces con este tema, me limito a relatar mi experiencia personal. Puede parecer ajena a este asunto, pero en el fondo no sólo son situaciones idénticas, sino que son la misma: yo he tenido la suerte de gastar y disfrutar gran parte de mi tiempo en un pueblo, y allí aprendí a escuchar a menudo aquello de “Éste es el de fulanito, que su madre es forastera” o “Éste es el de no-sé-dónde, el nieto de menganito”. También saboreé los piques entre pueblos y entre gente que en un alto porcentaje estaban condenadas a vivir a 3 kilómetros de distancia por el resto de sus vidas.

 Todo esto lo aprendí hace mucho tiempo, siendo un crío, y demasiado claro lo tengo como para aceptar como argumento el hecho de que seamos mucho más cazurros que hace 4 años. Encima viniendo de alguien que pertenece a ese grupo de elegidos que ayudan a fomentar este imperdonable retroceso. ¿No se dan cuenta de que el verdadero problema es que han hecho de “su pueblo” algo mucho más inculto, retrógrado y endogámico que hace unos años? ¿Acaso se puede extraer otra conclusión u otro culpable de las declaraciones de Mercedes de la Merced? Menos planes para la inmigración y más planes para los que hacen planes para la inmigración.

Para más adelante dejo un post en el que expondré un tesoro que encontré hace unos meses: un cuaderno de la asignatura de religión (por ahí también hemos pasado), en el que con 7 u 8 años dibujábamos al resto de habitantes del planeta, tal y como los había hecho Dios, por supuesto. Tiene su gracia ver la inocencia y la permeabilidad a los estereotipos de un niño, de no ser porque esos dibujos de un crío resumen a la perfección las tesis de un importante porcentaje de la población.

7 febrero, 2008 - Posted by | Uncategorized | , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: