Esperando al Viento

Respuesta a un comentario: ¿Placebo o Soma?

Atención al final del comentario de Daniel en una de las entradas anteriores:

Así el voto se convierte en un lujo, un capricho, un frivolidad. ¿Y desde la España geográfica? Se convierte en placebo, en ilusión de democracia. Peor aún, frecuentemente es placebo de fe. Es ilusión de comunión democrática y sin lugar a duda la trasformación política transita por otros lugares que necesariamente no tienen este voto en la trayectoria. No puede ser suficiente y como bien apuntas, el no ejercer el voto también es un derecho activo.

El comentario en sí es perfecto para expresar de forma más clara y concisa lo que veníamos hablando. La imagen de dos caminos diferentes que a partir de cierto punto se separan y que inevitablemente conducen por parajes distintos es perfecta: podemos conocerlos ambos, como hablábamos Júcaro y yo, pero al elegir uno hay ocasiones en las que se está renunciando definitivamente al otro. Y con él a todo lo que pudiese encontrarse al final del trayecto. Conocemos y recorremos habitualmente uno de ellos, con los beneficios que eso nos supone (que cada uno valoramos a nuestra manera). Pero esto nos puede incapacitar para recorrer otros caminos, por mucho que conozcamos de su existencia, con lo que quedamos condenados a disfrutar/sufrir el mismo paisaje monótono y predecible que conocemos como la palma de nuestra mano.

Sin embargo, lo que de verdad me ha hecho iniciar una nueva entrada con este comentario es ese concepto de “comunión democrática“.


La comunión, la unión, la ‘hermandad’ de quienes, mientras caminan hacia la urna, en silencio se miran a lo ojos y con la mirada casi se dicen: “estás haciendo lo que debes. Estás construyendo democracia”. Y eso cuando no hay confianza suficiente para mentar a la familia con aquello de “por esto lucharon tus abuelos/padres” (elegante forma de insultar a los antepasados de algunos). Para muestra del arraigo de esta acepción banal y, como ya dijo el propio Daniel, autocomplaciente de democracia, un botón que un blog miembro de RP dejaba caer ayer por la tarde:

Sobra decir que la democracia lo que tiene es eso, ser convocados cada cuatro años a las urnas.

Puro placebo, tranquilidad de espíritu y sosiego para el alma en dosis espaciadas 4 años.

Pero la cosa no tiene por qué quedarse ahí. Ya que estábamos dándole vueltas a ese concepto de comunión en la ceremonia de la democracia (que es en lo que se ha convertido: un rito con su principio y fin bien definidos, predecible, mecánico, pautado y vacío de todo contenido. Y, además, si para ganarse el cielo basta con ir a misa de 12 los domingos aquí es domingo cada 4 años), como digo, ya que estábamos, me he permitido llevar todo esto un poco más allá. Los resultados son desoladores. Rascando un poco más, en este caso entre gente de izquierdas (por el tema de la cercanía aunque me temo que sería extensible a todos), aparecen nuevas adicciones y nuevos efectos mucho más peligrosos.

La conclusión es clara: Daniel, pecas de optimista, el placebo no es efectivo con sólo votar, es necesario votar bien. Y para ilustrar cómo se puede llegar a esta conclusión viene que ni pintado el nacimiento en Madrid del Frente de Izquierdas. Aclarando que no tengo ninguna inteción de publicitar ni pedir el voto para esta formación, supongo que el surgimiento de una nueva opción que busca satisfacer las demandas de un “público” no antedido (ignorado) por la oferta actual es algo que enriquece el acto de elegir. Y esto es así sean quienes sean los que estén detrás (a los que no conozco) o sea lo que sea lo que defienden. Este nacimiento, por tanto, debería ser algo recibido con agrado por los paladines de la democracia, aquellos del “si no votas luego no podrás decir ni mu”, los de “es tu responsabilidad como ciudadano” o los de “vota aunque no te convenza, pero vota”. La existencia de nuevas opciones debería ser la excusa perfecta para legitimar algo más esta serie de tópicos que se esgrimen para dar o quitar legitimidades. Pues oye, Daniel, que no es así. No me preguntes cómo puede ser, pero sucede exactamente todo lo contrario.

En realidad estoy seguro de que no te sorprende del todo, porque no es un fenómeno nuevo con el que nos topemos por primera vez. Las reacciones ante un hecho como éste, el nacimiento de un nuevo partido de izquierdas, son tan vergonzantes como reveladoras de lo que en realidad hay detrás de la mayoría de esos mensajes presuntamente demócratas. Si te transcribiese aquí algunas de las cosas que he podido leer a gente de izquierdas, antes de que se cumpliesen 24 horas del nacimiento del partido, probablemente sólo le encontraras de interesante la posibilidad de jugar a hacer memoria intentando recordar cuándo y dónde fue la última vez que lo escuchaste. Ya sabes, “el PP se estará frotanto las manos”, “otro partido para dividir el voto de izquierdas y servirle la victoria en bandeja al PP”…. Y no sólo eso, hasta es posible que algún “indeseables” se escapase. Ni pluralidad ni participación, nada de eso es importante. A las primeras de cambio pierden el barniz y su ropa interior las retrata como simples coartadas. Ni se te ocurra reclamarlas o hacer uso de ellas, porque no son el objetivo, porque “no toca” mientras haya asuntos más importantes.

Así las cosas, lo dicho, acertaste con la trayectoria del tiro pero te quedaste corto. Lo que aquí se mueve no es un placebo ligeramente psicotrópico y anestesiante pero inofensivo en cuanto a sus implicaciones para el resto. Me parece que estamos hablado de algo más fuerte, algo que perturba los sentidos de tal manera que se producen visiones completamente divergentes de lo que nos rodea y, lo que es aún más grave, que condena al ostracismo y el escarnio al que se niega por voluntad propia a tomar su dosis y se deja llevar por la visión equivocada. Daniel, creo que no es placebo, es Soma.

Si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda el soma: medio gramo para una de asueto, un gramo para fin de semana, dos gramos para viaje al bello Oriente , tres para una oscura eternidad en la luna


PD. Afortunadamente existe esta postdata, que no es más que para aclarar que en esto, como en todo, hay honrosas excepciones. De hecho la conversación de hace unos días es un ejemplo válido y cercano.

2 febrero, 2008 - Posted by | Uncategorized | , ,

6 comentarios »

  1. Jimmy, tienes (en compañía de otros) el maravilloso don de sacarme los pies de la tierra y echarme a volar. Y nnca te agradeceré eso lo suficiente.

    Cuando uno piensa en blanco y negro, está muy bien que le menten el verde.

    Debo volver a leer a Huxley. Y a Saramago, qe lo tengo abandonado.

    Por lo pronto, reabro mi debate electoral interior.

    Un saludo.

    Comentario por judasishkarioth | 3 febrero, 2008 | Responder

  2. […] una conversación que todo hijo de vecino con derecho a voto debería leer (uno, dos, tres, cuatro…) me he replanteado muchas cosas. Muchas cosas importantes. En estos momentos en que por […]

    Pingback por El Destino del Iscariote » Judas en campaña (I) - Motivaciones | 4 febrero, 2008 | Responder

  3. Como ya he comentado en tu blog (el enlace está en el trackback que aparece justo aquí arriba), muchas gracias. No por los halagos, que también, sino por tener en cuenta lo escrito sin aspavientos y golpes de pecho, sino con interés en, al menos, leer y analizar, que ya es mucho. El coincidir o no después de eso, es casi secundario.

    Un saludo

    Comentario por Jimmy Jazz | 5 febrero, 2008 | Responder

  4. Servidor también comienza agradecido. No sólo por la vuelta, que también, sino por engarzarnos en estos debates.

    Quizás andemos hilando muy fino. Pero en el particular soma-placebo no acabo convencido del todo. Comparto a donde tiras y a lo que apuntas. Pero de momento me parece más adecuado hablar de placebo en el caso del voto, en tanto a medicina inerte que nos hace sentirnos mejores mediante la sugestión-obligación de tomarla, frente a la idea de soma como escape de la realidad, del trauma con la idea de alucinación psicotrópica. Manipulación, cierto, pero más adecuada quizás comparada con el uso de los entretenimientos de masas, la manipulación de conceptos comunes nación-patria-dios etc, mecanismos electorales, para junto a ese de la democracia como mejor de los sistemas – eso si que va a ser soma – se esconde el dolor al que no sabemos, no queremos, y-o no nos dejan enfrentarnos. El voto, el votar como hecho concreto, como elemento legitimador, autosuficiente, de la participación democrática, deber ciudadano esencial sin el que los demás pareciera no se articulan ¿no será placebo?… ¿La manipulación de ese discurso, los fines a los que sirve, como forma parte del entramado social de definición estrecha e imposición ancha, sería soma? Probablemente no haya una diferencia tan clara entre los dos, al creer que el placebo coloca… Pues: coloca.

    Un gran saludo,
    Daniel

    Comentario por Daniel Lobo | 5 febrero, 2008 | Responder

  5. Como siempre encantado de que andes por aquí.

    Yo ponía el acento en la “marginación” de aquel que no toma su medicina, más que en el sentido de vía de escape, y eso me faltaba con aquello del placebo. Pero bueno, como bien dices esto ya es rizar el rizo y podría ser el cuento de nunca acabar. Sabemos de qué hablamos, lamentablemente, demasiado bien.

    Un gran saludo y gracias por el(los) comentario(s).

    Comentario por Jimmy Jazz | 6 febrero, 2008 | Responder

  6. bueno solo quiero desir q’ placebo son la mejor banda q’ puede haber

    Comentario por jhoselin | 20 febrero, 2008 | Responder


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