Esperando al Viento

Vendedores de crecepelo

Se pasaron 14 días de saldos, pero se han quedado con ganas de más. Si el producto que ofrecen ya es de por sí bastante defectuoso qué se puede decir de la mercancía que paseaban en un ridículo “puerta a puerta” cotidiano en el que echaban el resto para vaciar el almacén. Ahora parece que han sacado un nuevo producto revolucionario, y ya lo están vendiendo.

Aquí cada uno se lo toma a su manera. Hay quien pasea por el mercadillo dejandose llevar por las ansias, cegados por los últimos vestigios que han llegado hasta nuestros días de los instintos del cazador – recolector. Así por ejemplo, esta noche se podía escuchar a un hombrecillo bastante desnortado, de nombre Carlos Mendo, escandalizarse por la afrenta cometida contra los pobres jugadores españoles, que en un evento deportivo se ven sumidos en esa injusta y escandalosa realidad según la cuál ven cómo ellos no pueden cantar su himno nacional. En el bando contrario están los que responden con una mueca de asombro, con una media sonrisa cínica o con cara de aburrimiento ante semejante percal.

Yo, por mi parte, capto la indirecta. En esas dos semanas de saldo que comento ya la capté, y ahora repetimos la jugada. Coño, que se ponen de una manera que no queda más remedio que distanciarse, pasar del tema. Lo dicho, que sí, que captamos la indirecta: pasaremos de este rastrillo ridículo que es la política, desertamos, abandonamos todo lo que huela a política para que no se confunda con el sucedáneo que venden y así todos ganamos.

Nos dedicaremos a la música…


(vaya, no deja verlo aquí. Pasaos a verlo en la página de YouTube. O no.)

5 junio, 2007 Posted by | Uncategorized | , | 3 comentarios