Esperando al Viento

Mi enojo

instalando_windows.jpg Hace exactamente 28 días volví a perder una batalla. La imperiosa necesidad de instalar y trabajar con un software concreto, propietario, muy específico y sin opciones de recurrir a soluciones libres, me obligaron a desinstalar la distribución Suse que tenía instalada desde hacía meses y volverme al XP. Me planteé la opción de instalar esta aplicación en el PC de sobremesa que agoniza por casa, pero decidí descartarlo. Aunque de recursos anda sobrado para esta labor, la verdad es que hace algunos meses se declaró en huelga de hambre. Un buen día apareció un mensaje de Microsoft alertándome de que me habían engañado, de que el SO instalado no era original, y que a partir de ese momento no iba a realizar ni una mísera actualización, por muy crítica que ésta fuese. Lo que Microsoft no sabe es que el SO que yo instalé sí era original, y pagado por mí para más señas. El problema es que el pago lo realicé al adquirir el portátil, y claro, debe ser una violación aberrante lo de instalar este CD en otro de tus ordenadores (una única instalación en una única máquina, que el portátil ya andaba con linux). La pena por este crimen es permitir que una compañía controle qué puedes y qué no puedes descargar, o que tome el control de tu máquina durante unos segundos en los que detiene el arranque y sólo puedes ver su mensaje, y que además haga todo esto porque, a pesar de haber pagado el producto, les sigue perteneciendo y pueden decir dónde, cuándo y cómo puedes instalarlo. Creo que no hay ejemplo más representativo de la irracionalidad y el abuso que se esconde tras el software propietario.


(Visto en Rebelión)

Pero volvamos al portátil. Durante estos meses, el hecho de poder trabajar plenamente sobre Linux me permitía abstraerme del “secuestro” del ordenador familiar. Todo era idílicamente rápido, limpio, libre y seguro, hasta que hubo que claudicar de nuevo ante el imperio ofimático. Fue volver a instalarlo y recordar casi sobresaltado que ahora sí era necesario un antivirus, que la lentitud y la pesadez volvían a ser parte de mi vida, que las puertas traseras volvían a ser una amenaza, que volvía a ser necesario perseguir números de serie y saltarse las normas, que tenía que empezar a olvidarme de las actualizaciones, que me resultaría casi imposible reproducir mis propios DVDs (incluso los originales)… Como dice Richard Stallman en el vídeo anterior, esto provoca o debería provocar un enorme enojo, y de este enojo debe surgir la solución. Sólo de este enojo irán surgiendo soluciones libres a problemas domésticos, industriales y empresariales.

En un campo que más o menos conozco, como es el del desarrollo de software, son enormes los pasos dados ya con multitud de entornos y herramientas de desarrollo libres (como es lógico, es el sector donde trabajan y las herramientas que emplearán los que con más interés se han implicado hasta ahora en este movimiento del software libre). Sin ir más lejos, hasta Java, ese portento con mil ramificaciones, ha anunciado la materialización de aquel deseo que expresó hace meses: la liberación de su primera implementación y kit de desarrollo libres (en este artículo se expresan las dificultades que surgen de los correajes que impone el software privativo, que al tener un dueño que es propietario de una docena de líneas que no desea liberar, bloquea la liberación de un proyecto de 6 millones de líneas de código y obliga a añadir plugins o reimplementar algo que llevaba años funcionando). En otros ámbitos, como el caso que me ocupa ahora, aplicaciones muy específicas con un número de usuarios muy reducido, la cosa va a ser más difícil, pero llegará. Aquí tienen que jugar un papel imprescindible las universidades y por extensión las administraciones, que son las que trabajan o pueden trabajar en la investigación sintiéndose un poco más libres. Las empresas también tienen mucho que ganar y ahorrar, pero la experiencia dice que no debemos depositar en ellas nuestras esperanzas -tampoco ahora- porque no serán ellas ni mucho menos las que tomen la delantera en esto.


(Visto en Eliax Blog)

Por cierto, muy relacionado con esa intervención final de Stallman y su símil culinario:


(Visto en Escolar)

10 mayo, 2007 - Posted by | Uncategorized | ,

3 comentarios »

  1. […] leyendo en Esperando al Viento Jimmy Jazz, 11:49 – Archivado en Miscelánea, Sociedad, Tecnologia. […]

    Pingback por PLANET www.Red Progresista.com » Blog Archive » Mi enojo | 10 mayo, 2007 | Responder

  2. Comparto la frustración y el ánimo. Las actualizaciones de Windows ya las bloqueé desde que la última – relacionada con la que te pilló – avisaba que su función era comprobar la legitimidad del sistema operativo. Estaría bueno… Gracias por los vídeos, sobre todo el del software libre que no conocía.
    Saludos,
    Daniel

    Comentario por Daniel | 10 mayo, 2007 | Responder

  3. Oye, que raro, tu comentario estaba bloqueado como spam…

    Es que tiene narices que nos cerremos las puertas de esta manera, sin tener control alguno sobre el software que corre en nuestra máquina. Es mucha propaganda y muchas prácticas deleznables (compañías de hardware que no implementan estándares o drivers libres, siquiera para cualquier cosa que no sea Windows, por ejemplo). Vamos, que esto no es sólo que la gente no haya descubierto aún la sencillez, seguridad, potencia y valores de una distribución Suse, por ejemplo, es que no les dejan verlo y se ponen mil trabas en muchas ocasiones.

    Saludos.

    PD. ¿Qué te dije? Al final monárquicos…

    Comentario por Jimmy Jazz | 11 mayo, 2007 | Responder


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