Esperando al Viento

Radiografiados por un refrán

En términos de audiencias radiofónicas soy un oyente que entraría en el saco de aquellos cuya presencia al otro lado del aparato se debe únicamente a la casualidad. Vamos, un puro oyente aleatorio: escucho lo que se esté emitiendo en alguna de las seis frecuencias memorizadas en el aparatito en el preciso instante en el que me apoltrono en el coche. En realidad, yo soy un verdadero oyente, porque en la mayoría de las ocasiones me dedico a oir el ruido de fondo y no a escuchar. Pero sólo en la mayoría de los casos, porque cuando, como ha sucedido hoy, coincido con una de las voces más lúcidas e interesantes de la radio (*), decido abrir ese cortocircuito mental y prestar al menos un oído a lo que sale por los altavoces. Me refiero a Manuel Delgado, que participa en una tertulia en la SER que pretende ser filosófica en tanto en cuanto intenta tratar temas bastante generales, trascendentes y alejados de la actualidad (aunque no de la realidad como escenario donde se representa la vertiente empírica de tanta comedura de cabeza). Ya me he referido a él alguna vez y hoy me sirve para arrancar con esta entrada, que no es poco cuando la red y los medios rebosan de mentes inhertes asfixiadas por el simplismo y la autocomplacencia partidista que no producen más que hastío y embotamiento.

El tema de hoy se saltaba la tónica general, algo que salta a la vista con sólo leer el tema tratado: ¿Cómo está el país?. La charla ha comenzado, así como el que no quiere la cosa, entre citas y alusiones literarias y cinematográficas. Tras hablar del país de mil demonios que retrataba Gil de Biedma, se aludía a un corto en el que un cura, mientras impartía una clase, venía a decir: “la Historia de España… siempre acaba mal.” Siguiendo con este juego de palabras se decía algo como que, cómo no iba a terminar mal si mal empezó. Superando lo superficial de dicha trampa dialéctica, es irremediable caer en la cuenta de que el chiste se convierte en tesis acerca de lo que somos. La Historia de España no supera la categoría de historieta, encasillándose por tanto a sí misma en el género del chiste fácil y tontorrón, mientras que “lo que mal empieza mal acaba” dice el refrán que nos radiografía y que graba a fuego nuestro camino.

Así nos vemos encerrados en esta broma de mal gusto en la cuál el malo de la película es siempre protagonizado por el mismo actor, sin discontinuidad alguna más allá del traspaso de poderes entre generaciones al que la naturaleza obliga. Y de esta guisa llegamos hasta nuestros días, en los cuáles los que durante más o menos años fueron acólitos de los que en el 36 decidieron empuñar al tiempo el fusil y el crucifijo ven desde su agujero cómo se abren grietas por las que volver a sentir el olor y la luz de la superficie. Grietas por las que a la vez sus “compañeros del alma”, camuflados e integrados, les suministran el alimento y el aliento necesarios para un estruendoso regreso a una sociedad en las que se les ha vuelto dar su sitio. Estos “compañeros”, como digo camuflados y con un sitio privilegiado que se les decidió regalar, nos están echando encima de nuevo esta plaga que vuelve a tomar la calle para hacer lo único que sabe hacer: amedrentar y agredir. Ellos no sufrirán ni tendrán que enfrentarse a su miserable y violenta acción, pero posiblemente nosotros sí. En ese caso, si llega a producirse la agresión y a ser necesaria la confrontación, debe quedar claro que detrás de los culpables ejecutores están los responsables instigadores, amamantadores de tanta alimaña.

Hace algún tiempo escuché a alguien reflexionando acerca del por qué de tanta diferencia, en las formas y en fondo, entre la derecha española y el común de la derecha europea. La verdad es que dicha diferencia existe y no es algo que se juegue en términos de extremismo o peligrosidad puesto que, incluso cuando ambas se destapan por completo y se sitúan de pleno en la ultra-derecha, por aquí todo desprende un olor a rancio, a tradición y a incienso y cilicio que tira para atrás. Pues bien, aquel que reflexionaba explicaba estas diferencias basándose en el hecho de que la derecha española ni siquiera podía ser tachada de ser heredera, ni directa ni indirecta, de la derecha golpista y dictatorial, sino que era la misma. Una derecha que de un día para otra pasaba de dirigir la dictadura a participar activamente en lo que se esperaba fuese una democracia. Así, sin discontinuidad alguna, sin resarcimiento alguno a las víctimas (aún hoy se resisten a que se lleve a cabo), sin que nadie pagase por nada… Esta es la derecha que tenemos, ni hija, ni prima, ni sobrina de nadie. La misma derecha, con las mismas formas y el mismo fondo. Así pues, ¿alguien puede negar que eso de “lo que mal empieza, mal acaba” es lo que mejor nos ha descrito y nos describe? Porque aquí todo, siempre, ha empezado mal, muy mal, y la única duda es saber cuándo volverá a terminar otro capítulo. El desenlace, aunque nos pese, no tiene pinta de ser muy diferente a lo que ya conocemos mientras no llamemos a las cosas por su nombre y se ponga a cada uno en su sitio.


(*) En realidad, si nos referimos a las grandes cadenas de radio en particular o a cualquier gran medio en general, hablar de “una de las voces más interesantes” es lo mismo que decir que es interesante a secas. Basta con ser medio normal para llevarse el galardón. Ése es el nivel y la variedad de los grandes medios.

5 marzo, 2007 - Posted by | Uncategorized

6 comentarios »

  1. […] leyendo en Esperando al Viento. Jimmy Jazz, 21:13 – Archivado en Política, Sociedad. […]

    Pingback por PLANET www.Red Progresista.com » Blog Archive » Radiografiados por un refrán | 5 marzo, 2007 | Responder

  2. […] Alberto Ríos, José Rodríguez, César Calderón, Luzbel , Joseca Alberto Garzón, Pablo Pombo. Jimmy Jazz, Diego Cruz, javalles o Santi Benítez. Pero este hablar claro y alto no puede suponer ninguna […]

    Pingback por Tragar con piedras de molino « 14 de abril | 6 marzo, 2007 | Responder

  3. Se me escapó del teclado hace un par de días que “al que le duela España que se la extirpe”. Y aunque me hago cargo de la dimensión de lo que dije, salió con plena conciencia. Me pregunto cuanto de esto solucionaríamos sino tuviéramos España de la que hablar…
    Gracias por el post y saludos,
    Daniel

    Comentario por Daniel | 6 marzo, 2007 | Responder

  4. Me ha encantado lo de la extirpación, es que es tal cual y no puede estar mejor traído. El problema es que ya no se trata sólo de España y la tradición que arrastra. La cuestión es que, además de ese enorme lastre, a su sombra han crecido unos seres a los que nunca se les ha hecho responder de sus actos. Y lo peor de todo es que de nuevo, manifestándose junto a ellos y sus símbolos, se les está legitimando. Me hace gracia cuando dicen que el PP se radicaliza o que ahora les acompañan los ultra-drechistas. No es así, lo único que ha pasado es que han vuelto a dar permiso para desmelenarse a los que llevan tiempo vistiéndose de demócratas y liberales, y aquí los que los vamos a sufrir somos nosotros. Ahora ya no basta con extirpars a España sino a tanto microbio que ha crecido junto al tumor. Y después de tanta palmadita en la espalda, de tanta reconciliación como si de muchachos traviesos se tratase, así nos vemos.

    Bueno, ya iremos viendo cómo marcha la cosa. Saludos!

    Comentario por Jimmy Jazz | 6 marzo, 2007 | Responder

  5. Mejor así (me refiero a tu último comentario al post), tal vez, así a ver si la gente se da cuen y empieza la revolución social de una vez por todas. xDDDDD.

    Tío, estoy exhausto, me he leído todo tu post y los enlaces y me he tenido que buscar la letra de “a las cosas por su nombre” de Habeas Corpus. Total, un trabajo largo y una gran dedicación hoy a tu blog, después de unos cuantos días de alejamiento.

    Por cierto, en mi blog también se aceptan comentarios y caricias (necesarias para poder seguir), “comentarios debajo del parto que alivien el dolor”. Ya sabes, jejeje.

    No sé, que más decirte, estás haciendo un trabajo de cojones ahora en red progresista; de cierto “que tomaste el relevo”, el “testigo”, tú ya sabes de lo que hablo.

    Salud camarada!!!

    Comentario por Jordi (itaca2000) | 15 marzo, 2007 | Responder

  6. Muchas gracias por la atención y por los comentarios. Sinceramente no estoy “tan en marcha”, aunque intento no dejarme llevar y obligarme a escribir algo, y a hacerlo siempre con el tono y el fondo que considero adecuado y, sobre todo, necesario. De verdad, mil gracias por los ánimos y perdón por esa falta de comentarios en otros lugares, pero es que entre unas cosas y otras me cuesta mucho mantener un mínimo de “disciplina” y de compromiso con los que tenéis el detalle de venir por aquí. De todas formas, al igual que te pasa a tí, nunca me pierdo nada, siempre cumplo con el trabajo atrasado porque es siempre interesante.

    Un saludo, salud y, a ver, a ver si llega…

    Comentario por Jimmy Jazz | 15 marzo, 2007 | Responder


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