Esperando al Viento

Que gran idea

Cortometraje que pertenece a la película ‘En el mundo a cada rato’. Rodado en Senegal con la ayuda de UNICEF, conduce al espectador al mundo de Binta, una niña de siete años que pone en marcha una obra de teatro infantil para mostrar el deseo de su prima de ir al colegio.

Éste es el corto, dirigido por Javier Fesser, que está nominado a un Oscar. Como leí en algún sitio que no consigo recordar, tal vez los niños de la película ni siquiera conozcan lo que es un “Oscar”. Ni falta que les hace. Como tampoco le hace ninguna falta al corto ganarlo. Como si eso fuese a hacerlo más conmovedor. O como si el mensaje que emana de esta fábula no tuviese suficiente peso, persistencia y brillantez como para necesitar la contundencia del monigote o los destellos de su piel dorada.

A la hora de poner punto y final a esta breve entrada algo me ha cortado y me he sentido tentado de correr a la estantería, coger “El libro de los abrazos” y escoger uno casi al azar como perfecto colofón (paralelismos, obviando la diferencia de formatos, hay algunos).

Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca de Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.

Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.

Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
—Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima —dijo.
—¿Y anda bien? —le pregunté.
—Atrasa un poco —reconoció.

(Relato recuperado a través de Google puesto que, una vez la tentación estaba en marcha, recordé que, después de permanecer el libro durante unos meses cogiendo polvo en su estantería, precisamente hace dos días lo presté)

1 febrero, 2007 - Posted by | Uncategorized

3 comentarios »

  1. […] viendo y leyendo en Esperando al viento Jimmy Jazz, 3:06 – Archivado en Política, Sociedad, Arte y cultura. […]

    Pingback por PLANET www.Red Progresista.com » Blog Archive » Que gran idea | 1 febrero, 2007 | Responder

  2. Gracias por enlace al corto. Lo vi ayer, tenía que hacer otra historia antes de ir a dormir y terminé enganchado viendolo en su lugar… La de Galeano me la imagino demasiado bien.
    Saludos,
    Daniel

    Comentario por Daniel | 2 febrero, 2007 | Responder

  3. Me alegro de que te gustase. A mí me pasó algo parecido, me lo recomendó mi hermana a última hora y, como también me enganchó, pues entre unas cosas y otras te vas al curro (que no es curro ;)) habiendo dormido 4 horitas. Pero merece la pena.

    Interesantes fotos por cierto.

    saludos.

    Comentario por Jimmy Jazz | 2 febrero, 2007 | Responder


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