Esperando al Viento

Demasiado

Demasiados días desaparecido de este lugar que ya casi no siento como propio. Demasiada desgana y distancia. Y demasiada rabia como para permitir que lo anterior siga siendo así. Por supuesto, demasiadas cosas por decir; y demasiadas dudas de sí seremos capaces de hacerlo medianamente bien. Para ponermelo más fácil tomaré carrerilla en la forma de unas cuantas referencias a algunos notables artículos que he podido leer.

Se podría decir que todo empezó el día 30 de diciembre del año pasado (obviemos todo lo anterior como si no hubiese existido; obviemos que ante la que se llamó “la mayor oportunidad para alcanzar la solución al problema vasco” quienes lideraron dicho fracaso se han librado de toda crítica; obviemos que la justicia y el respeto a los DD.HH. tampoco en estas circunstancias estuvieron entre las medidas prioritarias de quienes debían gestionar el asunto desde un extremo de la mesa). Ese día papá, un hijo de puta violento, descerebrado y cazurro, puso una semillita en mamá, señora bien de puertas para afuera pero muy puta cuando se apagan las luces en casa. El engendro vio la luz sólo 15 días después, un 13 de enero, en Madrid. Y yo (y muchos), observando el espectáculo, nos llevamos las manos a la cabeza y las estampa sólo nos provocó unas inmensas ganas de levantarnos de nuestra butaca y dejar a los payasos (tanto los que en ese momento estaban en escena como los que berreaban desde detrás del telón) plantados en mitad de su circo:

Yo si que pido una tregua a ETA. Y al PSOE y al PP. Una tregua, un descanso, por favor, que nos tenéis a todos hartitos. Estoy abrumado con el atentado de Barajas, el proceso de paz del PSOE y la rendición de España del PP. Saturado. Harto. Asqueado. Hastiado. Hoy, escuchando a Doctor Deseo, me he acordado de lo del “cordón sanitario” que proponía Federico Luppi. Lo de la manifestación de hoy es vergonzoso en todos los frentes que meten baza. Y quiero dedicar la canción que me ha traido a la mente todos estos trajines de la manifestación contra el terrorismo, al Partido Popular y EL Mundo, la AVT y los Peones Negros, el PSOE y EL PAIS, la UGT y el colectivo de actores guays. A todos ellos y a los tres talibanes que quedan en ETA.
Que se vayan todos a la mierda.

“No necesito tener fe, para moverme,
es solo la necesidad, ¡es que estoy vivo!
La mala leche como el respirar,
es solo la necesidad, ¡es divertido!
Del plato de la imbecilidad, que está de moda,
me quieren hacer tragar, ¡no tengo hambre!
y con las cosas del poder, yo estoy enfrente,
es solo la necesidad, es pura higiene.”

Pepe Lozano en Bajo la alfombra

Es sólo la necesidad – Doctor Deseo (Audio)

Dejando de lado historias de familias mal avenidas y volviendo al tema en crudo, creo que esta entrada refleja muy bien el estado de ánimo y la visión del problema que muchos tenemos. Las llamadas a “la unidad de los demócratas”, al “consenso de los españoles de bien”, a “mostrar al unísono nuestra repulsa ante la barbarie”, etc. ya no sólo aburren. Ahora hieren, encienden y pellizcan la conciencia de todo aquel que no haya decidido venderla a cambio de muy poco. Y sucede así, no por lo que dichas frases en sí mismas pudieron significar algún día, sino por lo que de ellas se ha hecho, porque rezuman hipocresía, por ser todas ellas meros eslóganes cuya propiedad intelectual pertenece a las élites políticas y mediáticas, aquellos que a su vez las cargan del contenido que más conviene esgrimir en el momento oportuno. Son simples mentiras. Sucias mentiras. Son tan sucias y tan mentirosas que ya ni los muertos les permiten mantener su coartada. Un puñado de votos es más poderoso que ellas y hace que la mitad de los que antes formaban el coro se aparten, se desmelenen, y nos demuestren qué poco importan esas frases al defender ahora las posturas contrarias. Un juego demasiado hipócrita y rastrero como para no plantarse. Y es que en el juego de la mentira sólo hay dos roles: el del mentiroso o el del tonto que decide creerla.

No dudo que en todas las manifestaciones que siguieron al atentado de Barajas sobraba la buena voluntad y un claro deseo de alcanzar una solución (incluso en el caso de que ésta fuese dialogada me atrevería a decir). Pero esta certeza no pudo ocultarnos la considerable cantidad de actitudes sumisas, conciencias prostituidas e insulsos y crispantes partidismos. Al tiempo que el parking de la T4 se venía abajo lo hacían muchas esperanzas y cualquier mínima oportunidad para que de una vez por todas el conflicto se analizase y trabajase con honradez intelectual. Los partidos, como les correspondía al igual que a la hiena le corresponde roer cadáveres en descomposición, nunca habían dejado de observar la situación a través del prisma del electoralismo. Por su puesto no iban a ser menos una vez retomada la macabra y fascista actividad por parte de ETA.

Por su parte, medios de comunicación y organizaciones sociales, como tampoco podía ser de otra forma, cambiaron su discurso para obedecer la voz de su amo. Se esfumaron las encuestas (encargadas y difundidas por ellos mismos) en las que se hacía notar que éramos mayoría los que apoyábamos un proceso de paz en el cual se trabajase en una solución dialogada. Los nuevos mensajes pasaban a ser aquellos (no tan) extrañamente coincidentes con los que salían de Ferraz o Génova. Los “de Génova”, en realidad, no experimentaron ningún cambio pues su discurso reaccionario y crispador les valía, y les sigue valiendo, para un roto o un descosido. Sin embargo, “los otros”, los medios, colectivos o agrupaciones que se mostraban favorables al proceso de paz y parecían haber descubierto súbitamente las virtudes del diálogo como vía para encontrar una solución, repentinamente, volvían al juego de antaño. El juego que plantean los partidos políticos, el juego que mide la razón o la validez de los planteamientos en manifestantes por metro cuadrado, el de los eslóganes políticamente correctos fabricados en la sede del partido de turno y difundidos hasta la saciedad desde sus emisoras y periódicos de guardia. Ése fue un paso atrás casi tan importante y desgraciado como el del resurgimiento de la violencia. Tal vez ese supuesto apoyo al proceso de paz no fuese más que apoyo interesado a quienes llevaban sus riendas. Y quizás ese apoyo no tuviese tanto que ver con lo que su éxito nos reportaría a todos sino con el temor a lo que el fracaso les podría suponer a ellos.

Basta ya – Habeas Corpus (Audio)

No estaría de más hablar de cómo de estas actitudes, tan conocidas desde hace años, tuvimos en la red ejemplos para aburrir. En lo relacionado primero con el desarrollo de la tregua y después con su triste punto y final. Ese ejercicio del más rastrero y simplista partidismo que consiste en amputar el análisis y la crítica, en modular el tono y el volumen según las circunstancias que otros marcan y en retorcer los argumentos hasta que lo afirmado siempre sea aceptablemente concordante con el mensaje oficial, es lamentablemente uno de los caminos que cada vez recorren un mayor número de participantes en la red (esa que siendo tan innovadora y revolucionaria vuelve a copiar uno de los vicios de la actividad política analógica). Posiblemente se deba al nivel de éxito que dicho camino asegura, y tal vez dicho éxito se deba a que el españolito de a pie, ya sea aporreando el teclado de su ordenador o cenando al son del telediario de la noche, es precisamente éso lo que demanda. Pero, dado que éste no es un fenómeno que naciese con el atentado de Barajas sino que como digo ya tiene cierta edad, y que aquello que tales personajes aportan no vale ni el ancho de banda que consumen, mejor lo dejamos aquí.

Volviendo al hilo… La razón, la coherencia y el pensamiento crítico e independiente fueron quizás las primeras víctimas del nuevo año, pero no las únicas. Detrás de ellas ya vamos viendo cómo agonizan algunos de esos dioses a los que cada día se nos recuerda rezar (temer en realidad, como a todo dios). La democracia partidista, la Constitución, el Estado de Derecho, la separación de poderes, la independencia del poder judicial… todos ellos, con alguna o ninguna razón, alzados a los altares día sí y día también, ven cómo las huestes “democráticas” se han lanzado a la batalla para defenderlos… a su manera. Y es que su manera de defenderlos consiste en atropellarlos, mutilarlos, violarlos y, una vez bien trillados, enmarcarlos y colgarlos en despachos, ministerios y demás templos del poder político .

Ya desde hace tiempo escuchar hablar del respeto a tales conceptos venía produciendo un creciente desasosiego en cualquiera preocupado por mantener el tipo intelectualmente. A nadie debió escapársele que en determinado momento la estrategia anti-terrorista volvió a cambiar de rumbo. Al igual que un día la cal viva fue desterrada al fondo de los almacenes de la Guardia Civil, en un detereminado momento se abandonó el pincel por la brocha gorda y se optó por la política de empapelamiento masivo y colectivo. Tras los intentos valdíos de consumar en los juzgados la criminalización mediática y política de personas (tal vez simplemente personajillos, por lo de ser justo) relacionados con la izquierda abertzale se decidió que si la rata no salía de la madriguera lo mejor era sellarla y asfixiar a todo bicho viviente que habitase en ella. Así pues, si a base de calabozo y reja no se conseguía eliminar el problema, pues nos inventamos una puerta de atrás por la que colar en la fiesta a eso que decidieron llamar “dispersión” para maquillar sus matices más susceptibles de ser calificados como cercanos a la tortura psicológica. Si resultaba imposible mantener entre rejas a lo miembros de la mesa nacional de HB, lo mejor era ilegalizar la organización (y, apuntando algo más lejos, la propia ideología). Si cada vez se hacía más patente la imposibilidad de callar las voces encargadas de difundir los mensajes y la opinión de ese colectivo, pues se cerraba el chiringuito, se cortaba el canal y punto. La situación llegó a ser tan delirante que hasta el arte (la creación musical en este caso) fue puesta en el punto de mira. Libertades básicas como la de asociación, información o expresión cayeron heridas de muerte.


Ustelkeria- Negu Gorriak (Audio)

El vídeo es de SA, cuya historia no hará falta recordar por reciente. Sin embargo os recomiendo la historia de la canción “Ustelkeria” (Podredumbre), su letra y sus consecuencias

A pesar de tanta tropelía y atropello, a pesar de tanto palo de ciego, hasta hace unos meses, cuando transitábamos por la mil veces nombrada “tregua”, cabía preguntarse cuál era el estado real de dichas libertades y cómo y en cuanto tiempo sería posible recuperarlas. Ahora, finiquitado el “proceso de paz” y retomada esa estrategia de brocha gorda de la que hablé antes ampliando con los abertzales juveniles el catálogo de organizaciones ilegalizadas, ya no caben pajas mentales: están muertas, y a partir de ahora poco importa lo que se haga porque un cadáver no puede ser asesinado de nuevo. En este apartado hay que hacer una mención especial a lo más reaccionario de la vida social y política, que ha apretado los dientes como Rajoy dijo, pero con la presa en la boca. El PP, con intenciones idénticas a las de cualquier partido (atacar por ahí a uno y dejar inmaculados a los demás es pura hipocresía o ceguera) pero con actitudes espeluznantes, aunque para nada discordantes con lo que uno espera de ellos. La AVT, cuyas siglas cada vez son más confusas al no saber uno cuando ejercen de víctimas y cuando de vengadores, y porque en ellas no se hace referencia alguna a sus intereses y deudas políticas. Y cómo no, los medios de comunicación, de los que aparte de la estupefacción y la vergüenza ajena que provocan poco más voy a decir, porque son empresas privadas y por ahí nos metemos en otro jardín (muy interesante, pero otro jardín al fin y al cabo).

A estos colectivos (aunque no sólo a ellos) habría que recordarles que el Estado de Derecho no se hunde porque se dialogue para alcanzar una situación de paz real y definitiva. Los que de verdad acaban con él son los que lo retuercen, por ejemplo, modificando el código penal de forma arbitraria para conseguir que, sin estar así recogido en la constitición, las penas de prisión se acerquen peligrosamente a lo que sería la cadena perpetua; o creando una ley que excluye de la vida política y social a todos los que profesan una ideología (en una ley que, entre otras cosas, es por las libertades, qué ironía); o, por qué no, creando condenas completamente fueras de lugar y de toda razón para dedicarse a hacer política a través de la justicia. A ellos, a todos ellos y a los que han seguido estos pasos hay que responsabilizar de que De Juana Chaos vaya a morir en prisión, con lo que eso significará para el problema que todos tenemos. Y que esto vaya a ser porque por enésima vez los jueces decidieron hacer política al diseñar una conena ad hoc tras dos artículos de opinión. Tal vez sepan muy bien lo que significaría tener un Bobby Sands patrio y no quieran saber que la “prisión atenuada” es algo que se recoge en su venerada Constitución, o que otros terroristas, incluso con condena firme y durante una condena por asesinato, salieron a la calle por problemas de salud.

En definitiva, visto lo visto la única puerta que queda abierta, la última, es la del giro de 180º, la del cambio de estrategia y la vuelta más o menos creíble a los valores que se dicen defender. A este respecto es muy interesante la siguiente reflexión, también de Pepe Lozano:

El pueblo pide carnaza, los partidos dan sangre en las arenas del Coliseum. El Tribunal Supremo considera a Jarrai, Segui y Haika organizaciones terroristas, lo que se traduce entre otras cosas en que los que formaron parte de esos colectivos, aunque no realizasen ningun tipo de acción “violenta” tendrán condenas de seis años, en vez de dos o tres como habían sido condenados por asociación ilicita. Los presos y sus familias ven una vez más sus esperanzas hundidas. La criminalización y persecución de la izquierda abertzale dan más razones para luchar, más dogmas para no salir del túnel sin final, más kamikazes sin más sentido que el que dan los enemigos.
Cuando ETA atentó en el aeropuerto de Barajas los señoritos engominadofascistas del partido popular brindaron con champagne francés. Ahora son los talibanes de la jefatura de ETA los que celebran con Chacolí la radicalización de esta acción del Tribunal Supremo que hace volver al redil a las ovejas indecisas y les devuelve al dudoso status de luchadores contra el poder opresor español.
Y el pueblo paleto y llano pide aumentar la represión, ignorante de que toda medida represiva contra un vecino, lo será mañana contra él.
En medio estamos los que asistimos a las muestras de fuerza y los golpes al bajo vientre con la sensación de que nos están tomando el pelo, porque cuando uno golpea al otro le hace más fuerte en vez de debilitarle en lo que parece un combate sin fin.
Será que ninguno de los que luchan quiere que termine la pelea y quedarse sin contrincante al que hincar el diente. Golpe tras golpe continua el macabro espectáculo que tanto dolor causa pero que tantos réditos políticos produce a todos los bandos.

Lo peor de todo, lo más doloroso, es que tengamos que asistir a esta serie de despropósitos y ejercicios de censura, autoritarismo y represión para, al final de todo, ver que esta vez tampoco cuela. Además, el desarrollo de los acontecimientos, el contraste de actitudes y opiniones en una y otra situación, me lleva a hacerme una serie de preguntas: cuando no estamos sumidos en un “proceso de paz”, ¿en qué tipo de proceso estamos? ¿Acaso estas actitudes retomadas no vienen a demostrar que el estado natural es el de un “proceso de agresión y venganza”? Cuando aún no se ha conseguido la dichosa paz, ¿no hay “proceso de paz”, no hay búsqueda de dicha paz?

Es evidente, por tanto, que las heridas en todo ese esqueleto en el que se supone sustentamos nuestra sociedad eran ya graves, y que tras el final de la tregua se ha tardado muy poco tiempo en retomar el camino anterior. El proceso de paz, entre otras cosas, debía al menos venir a permitir que no se siguiese escarbando en la herida. Entre esos puntos que los responsables políticos del momento algún día deberían explicar está el hecho de que no se iniciase un proceso de “cicatrizado” que era obligado (y exigido) en cualquier circunstancia y mucho más en ésta (lo del terrorismo y los atajos, no hace falta explicar mucho más). Como dije ya hace algunas semanas, no podía haber mejor oportunidad para disfrazar de concesión lo que no sería más que el respetar los DD.HH. o aflojar la correa con la que el ejecutivo sistemáticamente ata y dirige al poder judicial. Sin confundir en ningún momento los conceptos “culpabilidad” y “responsabilidad”, como digo, esto es algo acerca de lo que algún día se nos deberán dar las explicaciones debidas. Pero, como ya dije, obviemos ese episodio, por desgracia no el último, que se llamó “La Tregua”, porque ésta no ha servido ni para aprender y rectificar, con lo que seguimos teniendo ante nosotros este otro problema, añadido y diferente al de las bombas aunque ambos se realimenten y refuercen mutuamente.

Para terminar, un ojalá. Ojalá que este punto que ha venido a cerrar brúscamente el paréntesis que representó la tregua no sea más que el primero de una serie de puntos suspensivos. Esperemos que llegue un día en que tengamos la oportunidad de retomar la historia donde la dejamos, persiguiendo sin lugar a dudas el diálogo y la eliminación de tanta y tanta medida de excepción, de tanto y tanto golpe que, aunque no van dirigidos a nosotros nos afectan desde ambos lados por encontrarnos en medio. Para no perseverar en el error, e incluso para que se produzcan las condiciones de que tal cosa suceda, hay muchas cosas que deben cambiar. Que debemos cambiar.

No hay que dejar el proceso de paz al albur de los políticos. La sociedad civil debe tomarlo entre sus manos para sacarlo de la uvi en que se encuentra en estos críticos momentos. Hay que salir a la calle para exigir la paz y la palabra. Y hacer de la resolución definitiva del conflicto un paso adelante en la historia de este país de todos los demonios. Cuando están en juego derechos tan fundamentales como la libertad y la vida, el protagonista somos todos. A veces es preciso que un hombre muera por todo un pueblo, pero jamás que todo un pueblo muera por un hombre.

Rafael Cid, en Rojo y Negro I y II

El Problema Vasco – Lendakaris Muertos (Audio)


Deliberadamente me he negado a explicar mi opinión acerca del nacionalismo, del terrorismo, de la gente de Batasuna, del equipo juvenil de Batasuna, de Iñaki de Juana y de la idea de compartir acera en una calle con él… creo que sería hacer el juego a todos aquellos que juegan a la criminalización de los que se oponen a sus postulados. ¿Desde cuándo tragamos con someternos a esa ley por la cuál “si no defiendes mis ideas, soluciones o medidas es porque eres uno de ellos”? Sólo añadiré la célebre cita que yo atribuía a Bertolt Brecht (acabo de encontrar a su verdadero dueño). Quien con ella no tuviese suficiente nunca estaría satisfecho por más explicaciones y justificaciones que se diesen, y el que de verdad quiera entender tendrá de sobra con ella:

Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí


rodera
Encontrado en El Daño de Lüzbel y copiada vilmente porque no podría haber encontrado nada más adecuado para cerrar el post (gracias Lüzbel)


kalvellido
Otra actualización. No hay mejor manera de sintetizar la crítica a la filosofía del “cuanto peor, mejor” que unánimemente se viene siguiendo en todo lo relacionado con el conflicto vasco.


Y otra actualización, en este caso recomendación: Juanlu, en los Bits Rojiverdes viene a tratar el tema.

29 enero, 2007 - Posted by | Uncategorized

5 comentarios »

  1. […] leyendo en Esperando al viento Jimmy Jazz, 1:51 – Archivado en Política, Sociedad, Nacionalismo, Terrorismo. […]

    Pingback por PLANET www.Red Progresista.com » Blog Archive » Demasiado | 29 enero, 2007 | Responder

  2. En cierto sentido vivimos ya como si se hubieran llevado a todos, incluso como si se nos hubieran llevado a nosotros mismos. Y así ante la inviabilidad de una realidad construida en su propia ficción e ignorancia nos vamos deshaciendo. La ficción que se sustenta con medios que buscan vender y no comunicar, política del poder y no del ciudadano, grupos que gritan lo que no razonan… De este modo, cada vez todo más formalizado, revientan los caminos a la ciudadanía, la ciudadanía de verdad, amplia, compleja, crítica y dialogante. Las manifestaciones son autorizadas, los ladridos consagrados y las muertes caricaturizadas… Una vida tensa y formalizada, donde incluso como bien comentas la acción callejera abertzale y su entorno respiran estructurados y relegitimados. Así cómo la descalificación, el ignorar, y manipular son ensalzados como requisitos esenciales y rutinarios de esa costumbre creada de hacer política y sociedad. Efectivamente, es demasiado.
    Gracias por el mensaje y un gran saludo,
    Daniel

    Comentario por Daniel | 29 enero, 2007 | Responder

  3. Jimmy, solo quería decirte que me lo estoy leyendo, escuchando lo que hay ahí, etc., analizandólo, sufriendo cuando lo leo, porque esta realidad hace sufrir a quién pueda razonar y sentir libremente lejos de las doctrinas del poder. Me estás haciendo sufrir por lo que dices, me estás haciendo coger rabia, mucha rabia. Este mundo es un asco. Hay que retomar el poder desde el pueblo y aplastar, machacar esa podredumbre que nos venden. Los partidos y sindicatos mayoritarios, los medios de comunicación privados y los que están al servicio del poder, del poder de turno y del poder vitalicio, nos van regalando esa droga que impide tomar la calle, imponer nuestra voluntad de pueblo, de despachar la rabia.

    Bueno, cuando acabe, ya te comentaré mejor lo que me transmite tu mensaje. Ahora te digo que es de lo poco bueno que he leído en estos tiempos. Una gran obra para ser un simple post. Es tu sitio, tampoco creo que te tengas que sentir alejado. Tal vez son otros sitios a los que pertenecemos los que nos hacen sentirnos alejados y aumentar nuestra rabia por su sumisión tan evidente. RP es un ejemplo, pero yo pienso seguir hasta que mi ser ya sea un cadáver que camine por las calles disparando a matar. A eso nos están llevando los conformistas y los promotores del régimen: ¿a la venganza, a la violencia? Tanta sumisión me hacen resurgir cosas por dentro de mi que me asustan. Mejor me voy a cenar ahora.

    Salud!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Comentario por Jordi (itaca2000) | 29 enero, 2007 | Responder

  4. Daniel,
    eso parece, se nos han llevado a todos, pero no sin antes dejar una pequeña muestra que permita mantener la farse y que satisfaga a la audiencia (“esta ruptura radical y revolucionaria de los permisos detiene a 9 y contenta a miles” decía Ana en tu post, y me parece un buen ejemplo).

    Gracias por el comentario, tan desolador como fiel a lo que cada día nos desayunamos.

    Un saludo.

    Comentario por Jimmy Jazz | 31 enero, 2007 | Responder

  5. Jordi,
    no me extraña que te asustes, me estás asustando hasta a mí😉 Ahora en serio, entiendo muy bien esa rabia, que no es más que el resultado de sentir la dificultad y la impotencia. Es en parte lo que me llevó a escribir este pesadísimo post, aunque en otros momentos en los que se ven las cosas diferentes se puede decir y sentir lo contrario (hay cuentos aún por inventar, ¿verdad?).

    Gracias por tu opinión, y espero esas reflexiones con la digestión ya hecha.

    Y por cierto, lo de sentir el sitio como propio no es para tanto, con un par de posts escritos y algún comentario todo empieza a volver a su ser (aunque no será todavía cuando vuelva a la actividad habitual de antes). Respecto a RP también entiendo muy bien lo que me dices, y por ahora sigo pensando que retomando la actividad también allí debería hacer que poco a poco al menos uno se sintiese más cómodo con lo que hace y dónde lo hace.

    saludos.

    Comentario por Jimmy Jazz | 31 enero, 2007 | Responder


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