Trabajando para una ‘cárnica’
Desde hace unos meses, y probablemente hasta dentro de otros cuantos, trabajo en una ‘cárnica’. Y no me dedico a abrir en canal y despiezar terneras, sino al desarrollo de software. Una cárnica es aquella empresa que, una vez subcontratada por otra empresa, te “alquila” al mejor postor para que te entregues en cuerpo y alma a sus más oscuros deseos (en este caso, relacionados con el desarrollo de software). Las empresas contratantes, en muchas ocasiones, lo son porque no disponen de un departamento de I+D o de desarrollo de software. Sin embargo, en ocasiones, aún teniéndolo, recurren a este mercado de la carne tierna de programadores. A la empresa contratante (el ‘cliente’) le sale más caro este trabajador ajeno que uno propio (tú en cambio a tu propia empresa le sales de lo más barato, como no podía ser de otra forma), pero sabe lo que está comprando: plena disponibiliad, sumisión, desprotección… Y ojo, que las consecuencias negativas no son sólo para el “alquilado”, sino también para la propia plantilla de la empresa contratante a la que en la mayoría de las ocasiones poco a poco se va arrinconando y desintegrando ante el aterrizaje de gente que realiza el mismo trabajo bajo una condiciones mucho más beneficiosas para el empresario.
Leer el resto de esta entrada
Hagámoslo tan corto como sea posible: andamos de nuevo por aquí, que es lo que vale, y andamos transitando los mismos caminos, que eso no ha cambiado ni tiene pinta de hacerlo. Para evitar caer en la tentación de hablar de motivos, de si se ha echado algo de menos o todo lo contrario, etc., entremos directamente en harina:

















