Nuevas dictaduras
“Además de transitar América, las circunstancias políticas del Uruguay lo han forzado a emigrar a Argentina y luego a España. ¿Qué diferencias encuentra entre el emigrante político y el económico?
Yo fui exiliado político. No tuve más remedio que cambiar de mapa, porque no me gusta estar preso ni me gusta estar muerto. Pero siempre tuve bien clarito que los corridos por la economía la pasan mucho peor que los corridos por la policía. Nosotros tuvimos, tenemos, perspectivas de cambio. Ellos no.“
Nuevos tiempos con sus nuevas formas: de la latinoamérica de la gorra de plato a la de los cuellos blancos; de los cuarteles a las oficinas de las multinacionales; del discurso reaccionario al discurso a los accionistas. En fin, pasan los años y nada parece haber cambiado para los nadies: la represión (ahora presión, económica claro), el exilio (ahora “búsqueda de oportunidades”), las víctimas (antes “culpables”, ahora “pobres”, pero en ambas situaciones condenados)…
La maquinaria represiva tiene nuevo conductor. El capitalismo ocupó los mandos cuando los abandonó el gobierno militar de turno (si hablásemos de África veríamos sin embargo cómo los sátrapas abrieron las puertas al capital sin que nadie les desalojase, con lo que la situación es doblemente desesperada) y comenzó a dirigir el destino de millones de latinoamericanos por nuevos caminos. Pero el paisaje es demasiado parecido y los residuos generados por dicha maquinaria en su marcha triunfal e imparable siguen adornando las cunetas.
Esta reflexión, junto con otras igual de interesantes, sale de una entrevista a Eduardo Galeano que recogen en Rebelión. Además de la que abre esta entrada, me quedo con esta otra en la que sale a relucir esa capacidad de Galeano para hacer de la fábula y el cuento perfectas herramientas de denuncia:
“En este aparente caos está latente la xenofobia, el racismo, el rechazo del otro. Parece que nunca el ser humano aprenderá a convivir como especie.
Citarme es de mal gusto, bien lo sé. Pero no resisto la tentación. Te contesto con algo que escribí en mi último libro, Bocas del tiempo, y pido perdón:
La historia que pudo ser:
Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.
A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.
Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.
Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.
Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.”
Las políticas de inmigración, la infamia al cuadrado. Primero, por cerrar las puertas, y segundo, por no reconocerles su verdadera condición: son víctimas del régimen político, social y económico que domina con puño de hierro sus países.
D.: ¿Y qué te parece la piratería musical? ¿Te daña como músico? Cuando un artista vive de sus discos y de sus royalties…
Supongo que todos recordamos el numerito que se montó tras las elecciones mexicanas. Pues bien, ya por entonces se podían ver ciertos análisis que explicasen la postura del diario El Pais respecto a la situación, es decir, cómo la describían, hasta donde la explicaban y cuál era el trata que dispensaban a cada uno de los protagonistas. Uno de los artículos más extensos y detallados al respecto es 


















